Encuentran dos palabras la vida,
Se miran entre ellas,
Por un momento
Se creen perdidas,
Aturdidas.
Acostumbradas a lo inerte,
Suma de letras reunidas,
Huyen veloces de la mente,
-tal vez tuvieron suerte,
tal vez no había otra salida,
tal vez nacieron para la vida-.
Bajan y suben por mi garganta,
-quién sabe si haciendo herida-
La luz, que ilumina, les espanta
cuando encuentran la saliva.
El aire, que por allí pasaba,
cómplice de la jugada,
a su destino las lleva,
rumbo a su nueva guarida.
Cómo un paracaidista,
adecentadas por la mirada sincera,
las letras se deslizan,
debajo de tu cabellera.
Y mi voz es la paloma mensajera,
Y tus besos, el acuse de recibo.
"Te quiero".
Dice el mensaje.
"Le quiero",
Dice un suspiro




